Mar 4, 2010
Era la segunda semana de enero del 2010 cuando yo Carlos Rodríguez, Juan Pablo Fajardo e Israel Centeno escuchamos la noticia de que fuertes nevadas se habían registrado en el Parque Nacional Nevado De Colima.
Esta noticia nos motivo a los tres y comenzamos a hacer los planes para partir el día 20 de enero del 2010. Llegada la fecha nuestro compañero Israel Centeno tuvo un inconveniente personal y tuvo que abandonar la expedición; ahora conformada por Juan Pablo Fajardo, y un nuevo integrante, Eduardo Guillen, del cual era su primera expedición de montaña y yo Carlos Rodriguez.

Eran las 3 de la tarde del sábado y con el carro lleno de equipo, comida y muchas ganas de subir comenzamos el viaje. Desde la carretera se podía observar lo que imaginábamos una montaña vestida de blanco y con un atractivo visual espectacular.
Llegamos alrededor de las 5 y media del sábado hasta la entrada de la brecha que conduce al Parque, esta vez una expedición de mucho esfuerzo y resistencia puesto que Protección Civil monto guardia las 24 horas pues no querían más accidentes como en días anteriores y bloquearon la entrada a automóviles. En esta ocasión teníamos que subir caminando desde la carretera.
Armamos las mochilas nos deseamos suerte y comenzamos el ascenso a las 6 de la tarde del mismo sábado. Al poco tiempo del recorrido el panorama cambio de día a la noche, tomamos nuestras lámparas y continuamos con el ascenso, a las 2 horas del recorrido yo, Carlos, me comencé a sentir mal del estomago y optamos por descansar unos minutos, pero el malestar empeoraba y empezó a darme dolor de cabeza, nauseas y decidimos regresar al carro. Con unas horas perdidas comenzamos el descenso. Al poco tiempo de la bajada tomamos un ligero descanso.

En ese ligero descanso me fue posible volver el estomago y recuperar la energía, lo malo es que ya estábamos cerca del carro y decidimos bajar a cenar y tratar de subir temprano un poco más ligeros sin casas de campaña, sleeping y demás equipo.
Cenamos, reposamos y nos preparamos para dormir, teniendo en cuenta que nuestra hora de levantarnos era a las 3 am del día domingo para intentar una vez más alcanzar la cumbre del Nevado De Colima.
Llegadas las 3 de la mañana nos levantamos y nos dimos prisa para preparar las mochilas. Dieron las 3 30 de la mañana y Protección Civil no nos permitía el acceso al Parque. Después de una larga conversación nos dieron el acceso y comenzamos esta vez la expedición a las 4 am del día domingo.
Durante el recorrido solo se veían arboles y subidas pronunciada por las cuales teníamos que pasar forzosamente pero nuestra motivación no nos dejaba fracasar. También se podía observar como Ciudad Guzmán se iba quedando abajo. Durante todo el recorrido no se observaba rastro de nieve.

Dentro de los 17km de recorrido desde la carretera, mi compañero Lalo (Eduardo Guillen) comenzó a respirar más fuerte de lo normal y decidimos bajar el ritmo de caminata; mejorada su respiración continuamos la expedición.
Al llegar al km 15 se podía observar la punta de lo que es la cumbre del Nevado De Colima cubierta de blanco la cual nos motivo a seguir avanzando.

A nuestro compañero Lalo, debido a su poca preparación y condición, le era ya casi imposible mover los pies con fuerza y velocidad. Continuamos el ascenso a la caseta de Protección Civil colocada en el km 17, el cual es apenas la entrada al Parque Nacional Nevado De Colima.
Llegando a la caseta a la 1 pm del día domingo y tras 9 horas de intensa caminata, la montaña nos regalaba una vista impresionante la cual nos hizo olvidar el cansancio y desgaste físico de la subida.
Por fin tocamos la nieve, lo que esperábamos desde que comenzamos el ascenso. Descansamos alrededor de 1 hora, nos pusimos encima la ropa de nieve y el equipo, dejamos las mochilas y comenzamos nuevamente otra caminata rumbo a la Joya en donde bajo condiciones normales te es posible tener acceso en automóvil, pero debido a la nevada esta vez era imposible tener acceso incluso a pie debido a que era tanta la acumulación de nieve que te sumergías hasta las rodillas.
No caminamos mucho puesto que ya estábamos cansados después del recorrido, así que nos sentamos en la nieve y nos pusimos a platicar acerca de la montaña. Se nos había terminado el agua, la comida, los chocolates pero una lata de lechera no fue posible olvidarla, así que disfrutamos de un rico raspado hecho con nieve de la montaña.


Cansados de la expedición y después de haber disfrutado del raspado el cual nos dio energía decidimos regresar a Guadalajara en donde nuestros familiares nos esperaban.
Aprovechamos a tomar algunas fotos de nosotros junto a la montaña.

De regreso a la caseta nos encontramos a un señor quien era ejidatario de un terreno y le fue posible pasar su camioneta hasta la caseta de Protección Civil, aprovechamos para pedirle “ride” y el señor accedió.
Bajamos en su camioneta y en el camino recogimos a un compañero, Alfonso y su esposa, a quienes conocimos allá arriba con sus dos perros, y también bajaron con nosotros. En el camino encontramos a dos parejas de las cuales una llevaba un niño pequeño y el señor de la camioneta también decidió darles un aventón.
Tardamos menos de una hora en bajar lo que en subir caminando nos costó 9 horas además de demasiado esfuerzo físico.
Llegando al automóvil empacamos de nuevo y regresamos a Guadalajara.
Llegamos al Oxxo más cercano que encontramos y compramos hidratantes, los cuales se acabaron rápidamente. De regreso en Guadalajara nos esperaban nuestros familiares y después de una cena terminaba así nuestra expedición.
Saludos a todos.
Carlos Rodríguez, montañista.







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