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Cronica de un Ascenso al Nevado de Colima

Gracias a Hector por compartirnos esta aventura!!

La aventura comenzó el día sábado 5 de Mayo del 2001, cuando después de los últimos preparativos salí a las 4 AM rumbo a la parada de autobuses ubicada en el Periférico y López Mateos, donde me encontraría con Martín “Pirri” Tepezano, para ahí abordar un camión que nos llevaría a Ciudad Guzmán. Por alguna razón desconocida, el camión que pensábamos tomar por ahí de las 4:30 se retrasó bastante y no fue hasta que dieron más o menos las 5:20 AMcuando por fin paso y salimos hacia Guzmán.

Después de un recorrido algo lento, llegamos a Ciudad Guzmán por ahí cerca de las 7 AM, donde de inmediato nos comunicamos con Alejandro Téllez, quien nos recogería en la central de autobuses y quien nos haría también el favor de guiarnos en esta cumbre mexicana que es el Nevado de Colima. Después fuimos a recoger a Toño, otro montañista conocedor del Nevado y al hermano de Alejandro, y así a todos juntos nos hizo favor de llevarnos el papá de Alejandro hasta la montaña.

Una vez en el Nevado, el papá de Alejandro bajó y el resto de nosotros comenzamos a prepararnos para el ascenso. Comenzamos a subir por ahí de las 9 AM. Teníamos un día nublado pero con buena visibilidad, vientos moderados y temperatura de entre 2 y 5 grados sobre cero. La caminata inició por una zona boscosa donde seguiríamos la ruta que nos llevaría hasta el lugar conocido como Puerto Colimotes, que vendría siendo el punto medio entre las antenas de microondas y la cumbre del Nevado. Pero a sólo unos minutos de haber iniciado nuestro ascenso, caímos en cuenta que no sería nada sencillo, ya que al terminar la zona boscosa nos topamos que lo siguiente era subir por una zona de pura arena que no termina sino hasta ya unos 300 metros por debajo de la cumbre.

Al entrar a la arena nuestro paso disminuyó, y en momentos teníamos que parar para sacar las piedras que entraban en nuestras botas. Todos lamentamos el haber dejado en casa las polainas. Pero no era todo, sino que también el clima comenzaba a empeorar poco a poco, ya que la velocidad del viento incrementó drásticamente y en ocasiones se acumulaba algo de humedad sobre nosotros. Con este mal tiempo seguimos ascendiendo hacia Puerto Colimotes, donde analizaríamos riesgos y decidiríamos si continuábamos hacia la cumbre o regresábamos.

Más tarde, siguiendo el mal clima, por fin llegamos al puerto. Desde esa altura es donde ya puedes ver el otro lado de la montaña y desde ahí también se puede apreciar el Volcán de Fuego de Colima, que aun se encuentra en actividad y que presentó constantes fumarolas durante todo el día. El acceso a este volcán se encuentra cerrado y en ocasiones hacen lo mismo con el Nevado, pero esta vez nos permitieron subir sin complicaciones.

Al llegar a Puerto Colimotes, después de varias paradas para sacarnos las piedras de las botas, tomamos un pequeño descanso en el que pudimos capturar varias fotografías del volcán y también hacer algunas filmaciones de vídeo con la cámara que llevaba consigo Martín. Ahí también, se encuentra un asta para bandera y unos metros más abajo hay un “refugio”, “si se le puede llamar así”, de lámina pequeño, apenas para unas 2 ó 3 personas bien acomodadas.

Desgraciadamente, el clima seguía mal y hasta nos toco ahí una caída de aguanieve y un par de lluvias. Viendo que el viento seguía fuerte, y que el puerto es un lugar un poco expuesto, decidimos subir hacia unas piedras arriba de nosotros siguiendo por la misma ruta hacia la cumbre. Ahí en esas piedras esperábamos cubrirnos un poco del viento.

El camino sigue igualmente por una zona de arena, y minutos más tarde alcanzamos ese lugar. Al estar en esa zona rocosa, el viento se detuvo y el clima comenzó a abrir más, incluso en ocasiones llegaban hasta nosotros algunos rayos de sol que nos hacían pensar que tendríamos más o menos un par de horas de clima estable.

En ese lugar nos detuvimos un poco para comer, cosa que no habíamos hecho en todo el día, y rehidratarnos, también seguimos filmando y tomando fotos. Después nuevamente tendríamos que decidir si debíamos seguir adelante o regresarnos, ya que Martín venía sintiendo algunas molestias en una de sus rodillas.

Después que Martín tomo una pastilla y se aplicó una venda en su rodilla, dijo sentirse mejor y con ganas de seguir, así que guardamos las cosas de nuevo en las mochilas, y viendo que, a pesar de un grupo de 4 personas que habían subido a la cumbre, éramos los únicos en la montaña, dejamos las mochilas ocultas junto a unas piedras para poder hacer el ataque a la cumbre totalmente ligeros.

Con solo una botella de agua para todos y las cámaras, comenzamos el último tramo de nuestro recorrido. El camino ahí ya era más empinado y es ahí donde ya no nos topamos con más arena, sino con bastantes piedras sueltas, que hacían un poco riesgoso el ascenso por aquello de los pequeños deslaves, de los cuales tuvimos como 2 ó 3 pero no de gran importancia.

Después de varios minutos de haber comenzado el último tramo, veíamos cada vez más cerca nuestra meta, y así faltando 10 minutos para las 2 de la tarde, fue cuando por fin llegamos a la cumbre del Nevado de Colima que está localizada a una altura aproximada de 4,283 metros sobre el nivel del mar. Al llegar a ese punto nos felicitamos todos, así como a las otras 4 personas que ya estaban ahí arriba. Para Martín y para mí era la primera vez que pisábamos una cumbre, así que ese momento fue algo especial que creemos no poder olvidar en nuestras vidas.
Al estar ahí en la cumbre, Toño, quien ya conoce bien la montaña, bajó un poco y se dirigió hacia un pico de menor altura (Cima Norte) que se localizaba frente a nosotros en el mismo macizo del Nevado de Colima, como a unos 300 metros de donde estábamos.

Después de unos 20 minutos en la cumbre era ya hora de regresar, por lo que comenzamos a bajar. El camino de regreso seguía siendo algo complicado ya que para esos momentos nuestras piernas estaban muy cansadas, así que procurábamos bajar con calma entre las piedras sueltas.

De nuevo llegamos al lugar donde habíamos dejado las mochilas, las tomamos y seguimos nuestro camino de regreso. Ya al llegar otra vez a la zona de arena comenzamos bajar con más facilidad y rapidez; claro, utilizando los bastones para frenar. Al ir bajando, el viento volvió a soplar y la temperatura disminuyó solo un poco más, pero nada de gran consideración.

Así, aproximadamente 2 horas después de haber dejado el punto más alto del Nevado, llegamos de nuevo a nuestro punto de inicio. De ahí seguiríamos el camino que nos lleva de regreso hacia el Puerto Las Cruces. Por suerte al ir por el camino, nos volvimos a topar con los 4 chavos que habíamos visto en la cumbre, y nos hicieron el grandísimo favor de llevarnos en su camioneta de vuelta a Ciudad Guzmán.

Llegamos a Guzmán por ahí de las 5 PM, y de donde nos dejaron nos fuimos caminando a la casa de Alejandro. Ya ahí en su casa nos despedimos del hermano de Alejandro, de quien desgraciadamente no recuerdo su nombre, y nos fuimos en carro Alejandro, Toño, Martín y yo a comprar unos yogurts y de ahí a la central camionera.

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Después de agradecerles mucho la experiencia vivida en el Nevado, su hospitalidad, y desde luego y más importante, su amistad, nos despedimos Martín y yo para irnos en el camión de las 6 PM con rumbo de regreso a Guadalajara.

En el camino de regreso veníamos comentando sobre todo lo ocurrido en el día, las excelentes indicaciones de nuestros amigos en Ciudad Guzmán, y desde luego la posibilidad de irle poniendo fecha a nuestro siguiente ascenso y así poder llevar a algunos mas de nuestros amigos y Xtremers a conocer la montaña.

Llegamos a nuestro punto inicial el cruce de Periférico y Ave. López Mateos alrededor de las 7:40 PM, y de ahí nos despedimos Martín y yo, y cada quien jaló para su casa.

Como ven, esto fue lo que vivimos este día sábado allá por el Nevado, una montaña que como ya lo mencionaba anteriormente en una crónica pasada, no es tomada muy en cuenta por los montañistas de nuestro país, pero que sin embargo ofrece bastantes paisajes, condiciones y hasta un grado de dificultad comparada con otras cumbres mexicanas de mayor altura.

Agradezco mucho las atenciones que tuvieron Alejandro, su hermano y Toño conmigo, sobre todo a la hora de turnarse en ratos mi mochila que desgraciadamente fue la más pesada y hacía que mi paso fuera más lento, pero en general les agradezco todo lo vivido allá arriba. También a Martín por sus ganas de subir, y porque tanto él y yo compartimos juntos la emoción y el esfuerzo de subir nuestra primer cumbre, y las que faltan.

3 Comments

  1. me pudieras orientar por que lado puedo acercarme al nevado.
    hay una zona segura para pasar un dia de campo en compañia de la familia?

  2. Jesus Torres:

    Perdon, pero estaba fuera del pais y no pude ver sobre tu mensaje. Si aun estas interesado en saber la ruta al nevado, comunicate a mi correo:

    hectorberlitz@gmail.com

    y con gusto te informo.

    Saudos…
    Merucho

  3. You know so many interesting infomation. You might be very wise. I like such people. Don’t top writing.

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